Publicado originalmente en 1996 y años después de que Pedro Lemebel tatuara la literatura chilena, latinoamericana y española con palabras de sonido suave y furibundo como «sidario» o «loquerío», Seix Barral nos entrega esta nueva edición de Loco afán. Crónicas de sidario revisada y aumentada con textos inéditos.

“La foto despide el siglo con el plumaje raído de las locas aún torcidas, aún folclóricas en sus ademanes ilegales. Pareciera un friso arcaico donde la intromisión del patrón gay todavía no había puesto su marca. Donde el territorio nativo aún no recibía el contagio de la plaga, como recolonización a través de los fluidos corporales. La foto de aquel entonces muestra un carrusel risueño, una danza de risas gorrionas tan jóvenes, tan púberes en su dislocada forma de rearmar el mundo”.

Loco afán. Crónicas de sidario cuenta el trance de locas, travestis y colizas desde la ominosa fiesta de los años se-tenta en Chile al crepúsculo del amor y dolor sexual de los noventa. Una treintena de crónicas definitivas que, «tal como la enfermedad, corroen la hipocresía. Porque sida rima con seda, y con respeto» (Soledad Bianchi).

LOCO AFÁN. CRÓNICAS DE SIDARIO- PEDRO LEMEBEL- SEIX BARRAL

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Publicado originalmente en 1996 y años después de que Pedro Lemebel tatuara la literatura chilena, latinoamericana y española con palabras de sonido suave y furibundo como «sidario» o «loquerío», Seix Barral nos entrega esta nueva edición de Loco afán. Crónicas de sidario revisada y aumentada con textos inéditos.

“La foto despide el siglo con el plumaje raído de las locas aún torcidas, aún folclóricas en sus ademanes ilegales. Pareciera un friso arcaico donde la intromisión del patrón gay todavía no había puesto su marca. Donde el territorio nativo aún no recibía el contagio de la plaga, como recolonización a través de los fluidos corporales. La foto de aquel entonces muestra un carrusel risueño, una danza de risas gorrionas tan jóvenes, tan púberes en su dislocada forma de rearmar el mundo”.

Loco afán. Crónicas de sidario cuenta el trance de locas, travestis y colizas desde la ominosa fiesta de los años se-tenta en Chile al crepúsculo del amor y dolor sexual de los noventa. Una treintena de crónicas definitivas que, «tal como la enfermedad, corroen la hipocresía. Porque sida rima con seda, y con respeto» (Soledad Bianchi).